Carta Pastoral: Tiempo de Solidaridad

En acompañamiento a la situación actual referente a la caravana migrante, y a la decisión de algunos de retornar a nuestro país, quiero motivar a todos los pastores, líderes e iglesia en general a que prestemos nuestra solidaridad en estos momentos de dificultad.

Les motivo a ayudar a nuestros hermanos en todas las comunidades de nuestro país, uniéndonos en un mismo sentir, que este momento sea propicio para ejercitar la Palabra del Señor cuando nos dice “…de gracia recibisteis, dad de gracia.” Mateo 10:8

Las experiencias vividas por nuestros hermanos nos muestran la gran necesidad que hay de conocer al Señor Jesucristo. El pueblo del Señor es el único que ha sido comisionado para llevar la buena noticia a quien está abatido, herido y sin esperanza.  Esta es una oportunidad que tenemos en Dios para ser las manos y los pies de Jesús, identificándonos con los necesitados para ayudar a suplir no solamente su necesidad material, sino la más importante de todas que es la espiritual.

“Cuando no hay visión, el pueblo se desvía…” (Proverbios 29:18 RVC), así que este es momento para ser luz en la oscuridad, anunciando la obra del Señor en todo lugar; la cual es que conozcan al Hijo de Dios, al único que puede perdonar y sanar, y sacar al pueblo de la ignorancia de este mundo para trasladarlo al conocimiento de la verdad.

Este es momento para contrarrestar el ambiente de odio con una atmósfera de amor y esperanza, basada en la dependencia de Dios y no de los hombres, pensando todos una misma cosa ya que el Señor ha dicho en Su palabra: “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.” Salmos 37:25.

Como pueblo de Dios, entendidos en los tiempos, es necesario que nos mantengamos unidos en un clamor constante por nuestro país, para que el oportuno socorro nos visite y nuestra Honduras pueda ser sanada. “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14

¡En momentos de necesidad, tiempo de solidaridad!

En el amor de nuestro Señor y Salvador Jesucristo,

Rev. Oswaldo Canales
Presidente
Confraternidad Evangélica de Honduras

Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Los migrantes van en búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas. Todos les hemos fallado. Nos hemos fallado unos a otros y hemos sobrepasado el límite de la queja, de la crítica, de la oposición; descuidando la construcción, la justicia, el respeto y el bienestar común.

La caravana migrante de centroamericanos, mayormente de compatriotas hondureños, ocupa la atención de todos en los países involucrados. Nos conmueve que la conforman personas que son parte de nuestras iglesias; y nos preocupa que viajan muchos niños, en algunos casos no-acompañados, y mujeres en estado de embarazo.

Como en otras regiones del mundo, los migrantes van en búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas. ¿Por qué migran en forma irregular los hondureños? Porque todos les hemos fallado. Reconozcamos que nos hemos fallado unos a otros y hemos sobrepasado el límite de la queja y de la crítica; que hemos descuidado la construcción de una sociedad con más oportunidades, con más justicia en todas sus formas, con respeto y bienestar común. Las masas ciudadanas han buscado solución en sus caudillos, pero han bajado los ojos de los principios de nuestro Creador.

Este momento está marcando el corazón de la nación de forma insospechada. La Iglesia busca la guía del Espíritu Santo para tener discernimiento desde La Biblia, y accionar para apacentar con el consejo y el consuelo divino, aportando soluciones para nuestras comunidades en crisis. Este momento no se trata de acusar ni defender a nadie; y no se trata de utilizar la necesidad ajena para intereses inapropiados. Para nosotros los cristianos, este momento se trata de ser intercesores para favorecer a un pueblo agobiado por causas profundas y de largo tiempo. A la vez, se trata de procurar ser centinelas ante cualquiera que pretenda impulsar la migración arriesgado la vida de quienes lo que buscan es socorro.

Alcemos nuestros ojos y busquemos el socorro que viene de Dios, ya que también en Dios sostenemos nuestra dignidad ante cualquier país extranjero. A Él clamamos por Honduras, por los migrantes en caravana y por sus familiares dejados atrás; a Él clamamos por cada ciudadano; a Él clamamos conforme al Salmo 121:

v.3-4: Qué Dios no permita ningún tropiezo; ningún otro dolor más al que ya sufre el migrante; ningún tropiezo por causa de engaños; ningún tropiezo por el acecho de grupos delincuenciales que se encuentren en su trayecto. Que los migrantes vayan encontrando el trato misericordioso de parte de hermanos y solidario de parte de ciudadanos. Que la respuesta del Gobierno, y la asistencia humanitaria de los Gobiernos vecinos, sea eficaz en respetar la dignidad de los migrantes, y en ofrecerles alternativas favorables para su calidad de vida.

v.5-6: Qué Dios mismo cuide a las familias hondureñas que permanecen en el país. Que como Iglesia, el cuerpo de Cristo, reflejemos amor y compasión como albergue y refugio a los desprotegidos. Qué actuemos con el poder y los dones del Espíritu Santo para ser discípulos fieles y obreros activos buscando primero el Reino de Dios y Su justicia, para contribuir al bien común y a la paz entre los ciudadanos.

v.7-8: Dios: ¡Protege a Honduras de todo mal! Ten misericordia Señor, como cuando la tuviste al ver las multitudes “como ovejas sin pastor”. Protege siempre al migrante, allana el camino para su retorno, ayúdanos a ser parte de la restauración de nuestra tierra. Que las familias puedan ser reunidas de nuevo y den testimonio de bienestar y paz en una nación que encontró su guía y socorro en nuestro Creador.

Que todo esto nos lleve a la reflexión para construir juntos una nación en justicia, donde haya socorro y oportunidad para todos, pues todos somos Honduras.

Tegucigalpa Honduras, el Día del Señor, 21 de Octubre del 2018