Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?

Los migrantes van en búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas. Todos les hemos fallado. Nos hemos fallado unos a otros y hemos sobrepasado el límite de la queja, de la crítica, de la oposición; descuidando la construcción, la justicia, el respeto y el bienestar común.

La caravana migrante de centroamericanos, mayormente de compatriotas hondureños, ocupa la atención de todos en los países involucrados. Nos conmueve que la conforman personas que son parte de nuestras iglesias; y nos preocupa que viajan muchos niños, en algunos casos no-acompañados, y mujeres en estado de embarazo.

Como en otras regiones del mundo, los migrantes van en búsqueda de la satisfacción de sus necesidades básicas. ¿Por qué migran en forma irregular los hondureños? Porque todos les hemos fallado. Reconozcamos que nos hemos fallado unos a otros y hemos sobrepasado el límite de la queja y de la crítica; que hemos descuidado la construcción de una sociedad con más oportunidades, con más justicia en todas sus formas, con respeto y bienestar común. Las masas ciudadanas han buscado solución en sus caudillos, pero han bajado los ojos de los principios de nuestro Creador.

Este momento está marcando el corazón de la nación de forma insospechada. La Iglesia busca la guía del Espíritu Santo para tener discernimiento desde La Biblia, y accionar para apacentar con el consejo y el consuelo divino, aportando soluciones para nuestras comunidades en crisis. Este momento no se trata de acusar ni defender a nadie; y no se trata de utilizar la necesidad ajena para intereses inapropiados. Para nosotros los cristianos, este momento se trata de ser intercesores para favorecer a un pueblo agobiado por causas profundas y de largo tiempo. A la vez, se trata de procurar ser centinelas ante cualquiera que pretenda impulsar la migración arriesgado la vida de quienes lo que buscan es socorro.

Alcemos nuestros ojos y busquemos el socorro que viene de Dios, ya que también en Dios sostenemos nuestra dignidad ante cualquier país extranjero. A Él clamamos por Honduras, por los migrantes en caravana y por sus familiares dejados atrás; a Él clamamos por cada ciudadano; a Él clamamos conforme al Salmo 121:

v.3-4: Qué Dios no permita ningún tropiezo; ningún otro dolor más al que ya sufre el migrante; ningún tropiezo por causa de engaños; ningún tropiezo por el acecho de grupos delincuenciales que se encuentren en su trayecto. Que los migrantes vayan encontrando el trato misericordioso de parte de hermanos y solidario de parte de ciudadanos. Que la respuesta del Gobierno, y la asistencia humanitaria de los Gobiernos vecinos, sea eficaz en respetar la dignidad de los migrantes, y en ofrecerles alternativas favorables para su calidad de vida.

v.5-6: Qué Dios mismo cuide a las familias hondureñas que permanecen en el país. Que como Iglesia, el cuerpo de Cristo, reflejemos amor y compasión como albergue y refugio a los desprotegidos. Qué actuemos con el poder y los dones del Espíritu Santo para ser discípulos fieles y obreros activos buscando primero el Reino de Dios y Su justicia, para contribuir al bien común y a la paz entre los ciudadanos.

v.7-8: Dios: ¡Protege a Honduras de todo mal! Ten misericordia Señor, como cuando la tuviste al ver las multitudes “como ovejas sin pastor”. Protege siempre al migrante, allana el camino para su retorno, ayúdanos a ser parte de la restauración de nuestra tierra. Que las familias puedan ser reunidas de nuevo y den testimonio de bienestar y paz en una nación que encontró su guía y socorro en nuestro Creador.

Que todo esto nos lleve a la reflexión para construir juntos una nación en justicia, donde haya socorro y oportunidad para todos, pues todos somos Honduras.

Tegucigalpa Honduras, el Día del Señor, 21 de Octubre del 2018

2 opiniones en “Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?”

  1. Muy de acuerdo con el artículo hermanos. Éste señala la función PASTORAL que tenemos que cumplir como Iglesia. No obstante, también nos toca cumplir el papel PROFÉTICO (el que señala los yerros, mejor dicho, el PECADO de los príncipes de la nación como el CAUSANTE de las DESGRACIAS que luego aflige al PUEBLO o los gobernados). Ante la desgracia que está exponiendo esta MIGRACIÓN MASIVA, es INEVITABLE pensar en ¿QUÉ LO CAUSA? NEGARSE a este hecho es querer CERRAR los OJOS, no sólo a una REALIDAD PRESENTE, sino al ORIGEN del PROBLEMA. Y todos como ministros (representantes de la Iglesia) sabemos que específicamente esta REALIDAD es RESULTADO de: INIQUIDAD, IMPUNIDAD Y CORRUPCIÓN que se ha ARRAIGADO en el país desde siempre, PERO especialmente desde el nuevo periodo “democrático” a partir de 1982 hasta HOY OCTUBRE 2018.

  2. Lamento recordarles que ustedes como Confraternidad han colaborado muy estrechamente con el actual gobierno y deben conocer mejor las causas de este lamentable éxodo de dolor de los hondureños pobres, así como sucedió con el pueblo de Israel

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